Ajedrez Encarnaceno
Artículos Originales para Jugadores de Club

IM Óscar Castro en Encarnación

abril 15, 2015

No podía ver. Sus ojos estaban cerrados. Aun así, el fulgor de las piezas sobre el tablero no escapaba al umbral de su intelecto. 15 de julio de 1985. El Maestro Internacional daba la espalda a sus diez oponentes. Al ingresar al salón, un extraño al ajedrez dijo que aquel combate no era justo: un hombre al que no se le permite ver el tablero enfrentando a otros diez que sí pueden hacerlo. En realidad, esa era la única manera de garantizar equilibrio entre las fuerzas.

En los primeros movimientos, con absurda precisión, el Maestro fue aumentando la presión sobre el centro de cada tablero. La extravagante memoria de este hombre aún se recuerda entre los que tuvieron la oportunidad de enfrentarlo aquella tarde. Ocho reyes se inclinaron ante el poder del extranjero y solo dos de los mejores jugadores locales pudieron salvar el honor: tablas y una victoria. El protagonista de esta historia es el jugador más grande que haya visto la historia colombiana, Óscar Castro.

Aun cuando Colombia cuente con varios Grandes Maestros, Óscar Castro es el referente ajedrecístico del país cafetero. El 22 de julio de 1976, en el Festival Internacional de Biel, Suiza, Castro consiguió derrotar al ex-Campeón Mundial y uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, Tigrán Petrosián, y se convirtió en leyenda (podés seguir la partida más abajo). Fue Campeón Colombiano en cinco oportunidades y representó a su país en dos Olimpiadas. A los 62 años, este hombre se quedó sin segundos en su reloj. El domingo partió desde Medellín hacia el cielo ajedrecístico, donde con seguridad habrá de inspirar a muchos otros jugadores sobre el tablero.

La simultánea a ciegas que ofreció para los encarnacenos aquel lunes del ’85 tuvo lugar en Lomas Valentinas casi Constitución, donde funcionaba el Círculo Encarnaceno de Ajedrez por aquella época. El dueño de la propiedad, a quien el Círculo alquilaba la planta baja, era un inmigrante de apellido Malvichuk. Aparentemente el IM Óscar Castro habría llegado a Encarnación por intermedio de un parapsicólogo de apellido García Guzmán -también colombiano- que se encontraba en la Ciudad en ese entonces.

Don Wladimiro Ladán fue el único jugador que pudo aprovechar la ventaja que ofrecía el colombiano y consiguió la victoria. Rubén Rettori supo firmar unas tablas con pieza de menos pero con compensación (también hizo tablas con el GM Óscar Panno). RR salvó su partida de las garras del olvido y acá te la presento con algunas anotaciones. Click en un movimiento para seguir en el tablero.

 

Este artículo corresponde a la categoría Historia.

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